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¿Por qué en la Sierra Norte de Madrid?

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El proyecto se desarrolla en la Finca Las Conveniencias de la Asociación Enrama, ubicada en el municipio de Cabanillas de la Sierra (Madrid). Cuenta con una superficie total de 16 hectáreas en un gradiente representativo de las condiciones de clima y vegetación de la Sierra Norte de Madrid. Este territorio de montaña, conocido y utilizado como lugar de esparcimiento, determina procesos ecológicos que son vitales para el mantenimiento de la economía y la población regional.

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Sin embargo, debido fundamentalmente a un cambio en el modelo de gestión del territorio, los suelos serranos están expuestos a procesos erosivos en los que el fuego resulta uno de los factores determinantes. Y diversas zonas presentan un riesgo elevado de desertificación. La Comunidad de Madrid dispone de una extensa superficie forestal. Y una gran parte de ésta coincide con las estribaciones y la zona de influencia de la Sierra de Guadarrama. Su devenir determina procesos ecológicos que son vitales para el mantenimiento de la economía y la población regional, ya que ciclos como el hidrológico, el ciclo de nutrientes o los procesos de renovación de aire en la zona metropolitana dependen de la evolución de la cubierta vegetal del territorio serrano.
 

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Dado que la especie vegetal predominante de arbolado de la Comunidad de Madrid es la encina, presente en distintas combinaciones y densidades en más del 11% del territorio regional, parece adecuado que los ensayos de este proyecto se centren en ecosistemas liderados por este tipo de arbolado, como es la finca de Enrama. Pero, debido a su relieve y geología los suelos serranos están expuestos a procesos erosivos. Y diversas zonas presentan un riesgo elevado de desertificación cuya expresión física son los avanzados procesos de matorralización. Este riesgo es debido fundamentalmente a un cambio en el modelo de gestión del territorio, al haberse reducido drásticamente el número de personas que obtienen su sustento del mismo y haberse incrementado exponencialmente el número de personas que lo visitan.

Por eso, un proyecto piloto que consiga demostrar la viabilidad de una gestión sostenible del territorio que logre frenar e incluso revertir localmente los procesos erosivos, regenerando suelos, combatiendo el cambio climático y reduciendo de forma drástica el riesgo de incendio tendría un impacto notable. Máxime si el patrón, basado en manejos dirigidos de pastoreo y regeneración de suelos, es exportable a una parte significativa de de la superficie forestal de la región. Porque son necesarias experiencias innovadoras que propongan tecnologías apropiadas a las personas y entidades que gestionan el territorio, tal y como establece el Programa de Acción contra la Desertificación (MAPAMA 2007), en el Epígrafe 4.4: «Resulta obligado destacar un aspecto fundamental como es la frecuente dificultad de convertir el conocimiento científico en instrumentos capaces de ser utilizados por los gestores del territorio y los usuarios, y la necesidad de fomentar en los trabajos de investigación el desarrollo de instrumentos útiles para la gestión».